Huracán, su barrio, sus gentes, su historia, su empedrado, sus tonos medios y su aroma son una radiografía de un Buenos Aires que no se resigna. Que le da pelea a las nuevas maneras y descree de las modas. Una parcela de porteñidad a prueba de cataclismos, imperecedera, suspendida, un poco naúfraga, un poco trasnochadora, un poco doliente y otro tanto esperanzada. Un paisaje situado entre tangos, medianeras sepia, cierta hombría y una geografía de manías transformándose en estilo. En ese latir de la ciudad el equipo del '73 fue la muchacha, un torrente de primavera, el domingo en que la filosofía, la fiesta y la pasión se entrelazaron para siempre. Una tarde, en El Plomero del Titanic, ante la inminencia de un material de archivo, un gol de Coco Basile me largué a surfear sin rumbo buscando, además de las sensaciones, un tema musical que pudiera ilustrar el segmento inmediatamente posterior. Lo primero que encontré fue algo directo al mentón, una milanesa, una canción sin sugerencias. Más tarde, al rato, puse Un amor de primavera (de Tanguito)pero ese tramo del programa, aquel programa tranquilo, donde podía tomarme mis tiempos y tramar una atmósfera serena, no aparece en este retazo.
En el programa de radio El Plomero del Titanic, en su versión marplatense, cada sábado le dediqué el bloque 10 a Diego Maradona. Una dedicatoria que intentaba hurgar en sus joyas posibles de transformar en momento radial y que homenajeaba su rebeldía juvenil y esa cualidad de hacernos saber que la belleza podía estar ligada de manera íntima a la pasión. En esa ocasión, utilicé un recorte de una entrevista que Diego le realizara a Charly García. En aquel programa del que comparto un tramo también recorrimos, a cada momento sin aviso y como telón de fondo, la discografía menos popular de Nino Bravo y, entre otras cosas, charlé largo con el relator de fútbol Juan Carlos Morales.