lunes, 30 de agosto de 2010

DON PANCHO


Los piolines añosos no se aquietan. El rumor del animal pretérito y culminante sacude los hilos veteranos. La sombra de un siglo omite sus pasos lentos y pone a sus estallidos en el plano preciso y ecuánime de la gesta entera.
La clase de Ciencias Sociales ha sido tomada por el vago eco del andar canyengue del único dinosaurio que conociéramos en pie. ¡Vivo y que se rían de la Diva... de la muerte!
Se apagaron sus ojos repletos de imágenes, su risa silente, sus recuerdos sepia con hombres honorables y seres pequeños doblegados por actos de cobardía. Sus orejas carnosas bajaron la persiana a los tangos dolidos y a los cantores mistongos. Las ovaciones son emporio de otros sentidos. La imaginación y su imaginario son partículas de otro viento. Ya no las gobierna, andarán hurdiendo sus leyendas indulgentes, siempre minúsculas ante su talla ajada, escueta en volumen y gigante en significados.
No acudirán los olores ni los colores queridos a su tumba injusta. Para un hombre de perímetros acotados, bravos, auténticos criaderos de pirañas, la fosa finita es una reducción infame. Una marca artera, un zaguero fulero, una Patria exigua de la que valdría ser exiliado.
Pero Don Pancho no será derrotado por la geografía caprichosa, la cartografía de las lágrimas ni los funerales sin arcos.
Liberamos su espíritu indomable e inmortal en nuestra mano temblorosa, que en el ademán carente de abuelo, acaricia la brisa de la tarde, peina la estela capilar de su melenita cenicienta, oye con piedad sus cuentos y se siente dichosa de heredar sus goles.

(murió Francisco Varallo, el Gran Pancho, el Cañoncito de sus tiempos activos, el último sobreviviente de la final del Mundial del '30. Argentino, digno, inolvidable, centenario)

domingo, 29 de agosto de 2010

ESE VESTIDO TIENE...

Ese vestido tiene las proporciones exactas de sofisticación y buen gusto,
una bendición de figurín que priva de galones al soterrado creador del molde
y una tela fina y sugerente con intenciones manifiestas, aunque nunca expresadas,
de ser cómplice de la brisa augusta y provocativa de los primeros anocheceres de la primavera.

Ese vestido tiene la embriagante condición de haber conmovido en sus tiempos de prenda de escaparate
al rígido galán de la vidriera que a juzgar por la promoción de calzoncillos
que oferta y luce sobre su pálida anatomía de cartón piedra
no logró fingir las manifestaciones de virilidad que su organismo, hombre al fin, no pudo reprimir.

Ese vestido combina con todo, dice mi tía muy suelta de cuerpo en el centro del salón
y es un llamador certero para las miradas envidiosas de vuestras damas
y la libido un poco desmesurada de los señores que se fajan el abdomen y visten de etiqueta;
por uno así Jackeline Kennedy hubiese entregado buena parte de su herencia, se oye a lo lejos a una veterana.

Este vestido tiene la firma popular y afamada del modisto que a las millonarias recluta en su atelier,
y la irresistible virtud de ser provocador hasta la exasperación sin renunciar a su sobriedad,
pero por sobre todo, y antes que nada, ese vestido tiene una gloria imprescriptible en su destino:
navegar como una barcaza soñadora y etérea por las concomitancias impúdicas de tu desnudez.

(escrito en alguna servilleta perdida hace ya algún buen tiempo)

sábado, 28 de agosto de 2010

ERESUMA Y YO


Doy por descontado que me permitirán este rasgo de egocentrismo pero el título es inevitable. Por una licencia literaria durante algún tiempo me sentí socio de ataque del maravilloso goleador de los torneos nacionales, el mítico Norberto Eresuma. Un amigo una vez me pidió que lo cuente por escrito para un medio y capeando la emoción así le dí tres dedos a las teclas.

Parece mentira que ese diariero manso, que remonta los vientos de la madrugada al llegar a su puesto de Alberti al 600, en Mar del Plata, sea el alma de una leyenda. Con la mano firme y la voz varonil me recibió con cierta candidez y algo de vergüenza un poco incómodo por la sorpresa del homenaje. A Norberto Eresuma no le cuesta agradecer y ser gentil pero su oratoria siempre fue una subsidiaria de su practicidad. Están acostumbrados a verlo sus vecinos, a diario podríamos decir en un juego de palabras ligado a su trabajo, y tal vez por eso no sean tan efusivos ni se sientan tan emocionados al tocarlo, al verlo de cuerpo entero, como me sucedió a mí cuando con respeto traté de habilitarlo para que como en sus tiempos de gloria, sacudiera la red de algunos recuerdos. Debajo de su gorra se erigen resabios del artillero: lo denotan sus ojos que se vuelven más vivaces cuando el eco de un gol lo transporta a su paraíso. Le gusta hablar de fútbol pero no por hablar. No anda haciendo abuso de sus medallas ni le agrada introducir en la charla corriente, de paso, vinculada a su comercio, detalles de sus hazañas. Desde la salida de Instrucciones para embellecer el domingo nos hemos ligado azarosa y deliberadamente en raciones simétricas. Estuve por trabajo en su Mar del Plata adoptiva cuando apareció el libro y una declaración mía en el diario La Capital disparó la chispa. Yo allí decía algo alegórico pero no tan descabellado como la versión 2006 de Llamarada: Sueño con pasar un día por La Rambla y ver en lugar del monumento a los lobos marinos una estatua de Eresuma. Este testimonio viabilizó el vínculo y a Norberto lo conmovió la frase y me la retribuyó con elogios a media voz, casi sin decirlos, que me hicieron sentir reconfortado en mi búsqueda de la huella humana por sobre cualquier otra meta mercantil en mi modesto recorrido como escribidor.

CARTA A DON ANGEL CAPPA

(el 1º de enero de 2010 ante las ventanillas de correo cerradas por feriado, El Comprador de Buzones se encargó de dejarle a Cappa esta esquela en su estafeta... La recupero ahora que Roberto E'Pistola anda con la tinta un poco seca y que el entrenador sigue siendo Bigote de Tapa)

Mi muy estimado, Angel.Quería contarle que, entre tantos brindis farragosos de fin de año, me acordé de usted. Lo hice naturalmente, sin esfuerzo, pero una vez que me pasó, y que la remembranza afloró sin ningún obstáculo me dije como militante activo de movimientos que cultivan la memoria que la amnesia es una actividad excecrable que me genera sospechas. Yo rememoro perfectamente cada uno de los instantes de dicha que Huracán plasmó alistándose en paralelo con el caudaloso torrente que viaja por las cuencas de la historia del fútbol argentino. Me acuerdo de lo bello y, también frecuenta mi evocación alguna manifestación colateral que nada opacó y que me pareció por demás llorona. Hablo y disculpeme si en este ditirambo lo atraganto con pan dulce, de la falta clara de Larrivey a Monzón. Puede ser tomado como un magnífico atenuante para las vitrinas pero siempre creí que se hizo demasiado hincapié en ese hecho cuando fue un partido cargado de anormalidades y que tanto la victoria como la derrota eran alternativas del juego incapaces de solventar o restar algún mérito.Lo recuerdo tanto, y respeto tanto su ideología futbolera, que también recuerdo los equipos que aún no dirigió y los aplausos emocionados que me motivaron los clubes que algún día lo tendrán sentado en su banco de suplentes. Recuerdo, a propósito de todos los hitos que ha sembrado tempranamente en mi memoria, el párrafo de un libro que jamás leí pero que puedo recordar perfectamente.Aquel donde Dolina aún previendo la derrota de Los Hombres Sensibles de Flores en su cruzada contra el olvido, propone. Recordemos, recordemos todo el tiempo. No olvidemos nada. Ni el color de nuestras corbatas perdidas, ni el olor a tiza y a sudor del colegio, ni el calor del asfalto sobre los pies descalzos, ni el gusto a jazmín de los besos en la noche, ni el aroma de la untura blanca.Si nos espera el olvido tratemos de no merecerlo. Y pensemos que después de todo, aunque la victoria final sea de los Amigos del Olvido, será un triunfo sin festejo. Nadie lo recordará jamás.
Salud, Angel, la viña está llena de campeones de los que sólo se puede condecorar un número como un dato de arqueo que no nos remite a ninguna emoción ni nos dice nada.Y que también existen bigotes como el suyo que están a salvo de la navaja del tiempo al igual que los nombres de aquellos muchachos a los que la memoria espera cada tarde en un campito de césped bien cortado para que toquen y toquen y enaltezcan su juego. Le dejo mi ósculo sentimental y contra el cordón de la esquina lo invito a tirar una pared infinita.

ROBERTO E'PISTOLA Desde un potrero perdido en mi baldío imaginario.

miércoles, 25 de agosto de 2010

PUDO SER UN TWEET (BORGES)


Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos (Jorge Luis Borges)

SURTWITTER


Algunos de los tweet que subí en estos últimos días, pavadas varias, pequeñas grajeas, de actualidad y no tanto. * Me encontré con un buen conocido. Feliz, me comentó que superó su adicción al juego. Y acotó: "¿Cuánto me apostás que no vuelvo a jugar?". * Si se inunda no tiene problemas, Macri esta de novio con la señorita Juliana Awada. * Tejo una batita para el hijo de Julieta Prandi. No abrigás a un bebé, estás abrigando todossssss. * Por seguir a Las Leonas me quedé bizco (Clarence) * Nadie tiene más autoridad que yo para transportar a Las Leonas (Manuel Tienda León) * Boca es como Daniel Agostini, acostó a Vélez, disolvió Sombras, fue bailable. * Me despido con un comentario tedioso.Hace unos minutos dejó de funcionar mi oso Teddy. Me lo vendió Gerardo desde La Noche del Domingo.Q.E.P.D (foto)

martes, 24 de agosto de 2010

NEGRO SILENCIO


(Jorge Nielsen, adalid de la cultura popular, me pidió unas líneas sobre la muerte de Guerrero. Tuve que pararme en un lugar legítimo ya que no fui su oyente en los gloriosos El Show del Minuto o El Club de los Discómanos)
Se desdibuja en una radio improbable, escuchada de lejos, la voz del Negro Guerrero Marthineitz.

Sin contornos y sin formas, su manera de decir, de contar, de quedarse callado y pinchar los discos, es una vaga pretensión de casilleros ausentes. La ubico como en el orificio de un panal. Tiene un futuro sabor a miel pero hueco, como un ladrillo a reponer.

Debe haber habido en mi casa de Cañuelas una siesta con su decir mancillado por mis pelotazos o ultrajado por los seres más perversos de mi mundo de muñecos.
Cuando supe de él y recibí los coletazos de aquella magia perdida, traté de recuperar el aliento y rescaté de la bruma pequeñas partículas.

No fui su oyente en su etapa de apogeo y me dolió su final desquiciado a expensas de dueños de jaulas precarias como Chiche Gelblung, Mauro Viale o las autoridades de Radio 10 que lo expusieron en un rincón subalterno de su zoológico como un ave exòtica y cansada.

Experiencias que agonizaron pronto y lo terminaron de convertir para los que no tuvieron siquiera mi inquietud en un atado de ropa ilustre demasiado ajetreada que se arrastraba como un saco de basura cualquiera por las esquinas más sórdidas.
Ahí me dolió como duelen las injusticias que se perpetran con tesoros difuminados de nuestra memoria débil. Con un sabor rancio, postergado, con una distancia sin indiferencia.

Para mí El Negro no es el Peruano Parlanchín, el disc jockey, el lector, el difusor de Mari Trini en la cima del tomatazo o de Piazzolla como traficante de un elixir exclusivo. Para mí es "A solas", su ciclo de entrevistas en las medianoches de Canal 9.

Sus preguntas, su retórica, sus miradas cargadas de acuosas requisitorias y sus silencios profundos, de a ratos incómodos y por momentos sublimes, regurgitados como notas insignes y prudentes de la gran sinfonía.

En esa penumbra su piel mate era parte de la escenografía, una atmósfera al frente de un programa donde sus entrevistados tiraban los intestinos sobre la mesa y se mostraban humanos, de estreno, inéditos.

Un haz de luz dándole fisonomía exacta a la palabra, quién no tiene en su mente o en su corazón la compañía elegida para estar a solas... Se le oía decir omnipresente sobre el fondo de títulos que también era parte del clima.

A esa oscuridad silenciosa fileteada por sus degustadas palabras, risas socarronas rugidas y las confesiones abismales de sus invitados la recupero en el panteón de los que no tengo deseos de omitir.

Al oyente frustado, a su vejez con la dignidad apedreada, a los pelafustanes que se presentaron misericordiosos para tenerlo acotado bajo su suela, a los que asistieron a su teatro vocal y a los que hipnotizó en las medianoches penumbrosas de Canal 9 nos dejó un poco más a solas de lo que ya estamos.

PD: Mi lema es: "No se debe aceptar jamás a alguien que no sepa más que tú para dirigirte". (El Negro Hugo Guerrero Marthineitz)